“Me estrellé de frente con un mán del ejército… y se armó la balacera”

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Aunque el proceso de paz entre el Gobierno y las FARC redujo el número de actos armados en Colombia, disidentes de esa guerrilla, el ELN y otros grupos considerados paramilitares, continúan generando zozobra en diferentes zonas del país.

Sin embargo, muchos excombatientes guerrilleros que otrora vestían camuflado, acompañado de botas pantaneras y fusil a espaldas, no esperaron que llegara un proceso de paz, sino que anticipadamente decidieron dejar las armas y volver a la vida civil pese a los “miedos” a los que eran sometidos cuando escuchaban hablar de lo que les esperaba si desertaban.

asuserviciocolombia.com conversó con “Luis”, un hombre que hizo parte de las filas de las FARC y que luego de sentir la muerte a menos de un metro de distancia, decidió “volarse” y retornar a la civilidad en la mol de concreto en la que ahora vive. Hoy a sus 38 años de vida labora en la Agencia Colombiana para la Reintegración en el Tolima y basado en su experiencia ayuda en la resocialización de otros excombatientes de distintos grupos armados ilegales.

A.S.S: ¿Cómo fue su niñez?

Luis: Dura; viví una etapa de violencia intrafamiliar donde mi padrastro le pegaba a mi madre, entonces por eso a los siete años decidí rime para la calle a vivir como gamín; como a los 3 meses ya estaba consumiendo pegante, bazuco, marihuana.

A.S.S: ¿Cuánto tiempo vivió en la calle?

Luis: Como hasta los nueve años. Luego con unos compañeros decidimos irnos para la costa, caminando, reciclando, pedíamos comida por el camino, y así. Nos fuimos por Bogotá, luego Facatativá, y ahí cogimos tren hasta llegar a Fundación Magdalena. Ellos siguieron, pero yo me quedé ahí.

A.S.S: ¿Por qué se quedó en ese municipio?

Luis: Me gustó; el pueblito es acogedor, de gente amable. Ahí conocí a una señora con tres hijas que me dijo que me quedara con ella, entonces decidí quedarme como por un mes. Luego una pareja me dijo que me fuera con ellos a administrar una finca a dos horas y media de donde estábamos, y entonces me fui.

A.S.S: ¿Cómo conoció la guerrilla?

Luis: Para el mes de noviembre llegó una gente a la finca, con camuflados y armas, eran como veintiocho hombres; mataron una vaca para hacer la comida. Por mi forma de hablar se dieron cuenta que yo no era costeño, entonces llamaron a otro que había vivido lo mismo que yo viví y él empezó a decirme que ahí no le faltaba nada y empezó a echarme el cuento de la lucha armada; fueron como cinco días hablando entonces decidí irme con ellos.

A.S.S: ¿Durante cuánto tiempo fue guerrillero?

Luis: Yo duré quince años en la guerrilla.

A.S.S: ¿En qué hechos participó mientras estuvo allá?

Luis: En secuestros nunca participé, pero en combates si porque pues, es la guerra y eso es lo que se ve.

A.S.S: Un hecho que lo haya marcado mientras fue guerrillero.

Luis: Uff, fueron muchos, pero recuerdo un combate un veintiséis de septiembre, creo, donde caí en una emboscada del ejército. Nosotros éramos una comisión como de veintitrés, y esa vez cayeron ocho muertos, y los otros quedaron heridos. El único que no salió herido fui yo.

A.S.S: ¿Cómo fue?

Luis: Eso fue como a las cuatro y media de la tarde en la parte fría del nevado. Resulta que el ELN había secuestrado unos militares israelíes en un sitio turístico que se llama Ciudad Perdida, en el Magdalena; entonces el ejército había enviado un operativo contra todo lo que hubiera por ahí. En esa zona había ejército, policía, sijin, y revueltos los paramilitares con el ejército. Nosotros veníamos bajando cuando de pronto se empezó a levantar la niebla y en una curva me estrellé de frente con un man del ejército. Él se confundió y creyó que yo era de ellos, y me preguntó: ¿Vienen muchos? Entonces yo le dije: “Si, claro, venimos una chorrera” y resultamos hablando como compañeros, pero yo era llevándole la corriente. Entonces yo le pasé la voz a uno de los míos y le dije: “Devuélvanse que son los chulos” y él no entendió lo que yo dije. Pero entonces uno de los que venía con nosotros de civil y armado, no escucho y llegó hasta donde yo estaba, entonces el del ejército lo vio vestido así y cayó en cuenta; y se armó la balacera.

A.S.S: ¿Qué hizo entonces?

Luis: No pues me tendí y empecé a echar para arriba. Subía y empecé a encontrar muertos, entonces les quitaba el fusil, me defendía y seguía. Yo tenía una compañera y a ella le pegaron un tiro, entonces me gritó: ¡Lléveme!, entonces me devolví a recogerla y cogimos por un caño abajo y nos botamos por ahí hasta encontrar el río y subirnos por ahí. Nos extraviamos y duramos dos días perdidos alimentándonos de cogollo de palma, agua y una que otra lombriz; luego comíamos de lo que encontrábamos en las casas abandonadas; panela, sal, poquitos de arroz, lentejas, frijol.

A.S.S: ¿Qué lo llevó a tomar la decisión de desertar?

Luis: Recuerdo que en una hamaca una vez dije: “Si existe un Dios, que caiga un rayo y me parta, o que amanezca muerto en esta hamaca, o que en un combate me peguen un tiro en la cabeza para no sentir nada”. Eso me llevó a pensar que me iba a morir sin conocer familia, entonces tomé la decisión de volarme con una compañera y lo hicimos una madrugada mientras estábamos de guardia a las dos de la mañana.

A.S.S: ¿Se siente contento en la vida civil como un ciudadano de bien?

Luis: Claroo, muy contento. Ahora puedo dormir bien, comer bien y trabajo como promotor en la ACR. Con esto le demostramos a las empresas que las personas en proceso de reintegración sí podemos salir adelante, que podemos tener un cargo y lo podemos desarrollar bien.

“Luis” es un claro ejemplo de que fuerza de voluntad es lo único que se requiere para dejar a un lado el conflicto, no sólo desde las guerrillas, sino también desde cualquier organización que realice actos al margen de la ley.                                                                                       ________________________________________________________________________

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