La anemia, uno de los riesgos tempranos de la prematurez

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Un niño tiene anemia cuando sus niveles de hemoglobina en sangre están más bajos de lo normal; este componente es determinante en el adecuado transporte de oxígeno a todas las células del cuerpo. Uno de los órganos blancos que debe estar más protegido en el prematuro es el cerebro; por tal motivo, un recién nacido anémico puede sugerir alerta en el personal médico frente a posibles secuelas de orden neurológico y nutricional.

Los prematuros tienen limitaciones para alcanzar una buena reserva de hierro de la placenta de su madre, pues esta se obtiene en el tercer trimestre de embarazo y es precisamente en ese tiempo en el que un parto prematuro se desencadena. En tal sentido, si el niño nace antes de tiempo, sus niveles de hierro en sangre no serán óptimos y debe recibir tratamiento profiláctico con este mineral suministrado en gotas durante por lo menos el primer año de vida.

Algunas causas de anemia en el prematuro, además de su misma inmadurez, pueden ser las múltiples tomas de laboratorios, vida más corta de las células transportadoras de hierro y el déficit nutricional. Para poder suplir dichas alteraciones, generalmente se determina la transfusión sanguínea.

En el Programa Madre Canguro del Hospital Federico Lleras Acosta, los pequeños pacientes son monitoreados frecuentemente. Allí, son vigilados en su comportamiento nutricional, de neurodesarrollo, y en la medicación de este valioso mineral que mantiene la adecuada salud del bebe prematuro.